El empleo en retroceso: los datos oficiales del INDEC confirman el deterioro laboral en Tierra del Fuego


 

Los datos oficiales del INDEC no dejan lugar a interpretaciones complacientes o escenarios positivos, muy por el contrario.  La evolución de la desocupación en Tierra del Fuego muestra un deterioro claro, sostenido y estructural del mercado laboral provincial, con un punto de quiebre perfectamente identificable a partir de 2023. No se trata de una oscilación coyuntural, es un cambio de régimen.

Durante 2022 y el primer semestre de 2023, la provincia exhibía niveles de desempleo históricamente bajos. La tasa oscilaba entre el 4% y el 5% a lo largo de 2022 y alcanzaba un piso cercano al 3,4% en los dos primeros trimestres de 2023. Ese escenario reflejaba un mercado laboral todavía sostenido por el empleo industrial, el sector público y un consumo interno que, pese a la inflación, seguía absorbiendo mano de obra.

Ese equilibrio se rompe abruptamente en el tercer trimestre de 2023. En apenas un trimestre, la desocupación salta del 3,4% al 7,9%. Es un aumento que más que duplica el nivel previo y que no puede explicarse por estacionalidad ni por factores transitorios. A partir de ese momento, Tierra del Fuego no vuelve nunca más a los niveles de desempleo bajo que habían caracterizado su estructura laboral.



Lejos de corregirse, el problema se consolida durante 2024 y 2025. Los registros oficiales muestran tasas que se mueven persistentemente entre el 5,5% y el 8,3%, con picos elevados y recuperaciones débiles y de corta duración. El dato clave no es solo el máximo alcanzado, sino el nuevo promedio, el desempleo se estabiliza en un escalón claramente más alto que el histórico.

Este comportamiento marca un cambio profundo. Tierra del Fuego pasó de convivir con un desempleo estructural del 3–4%, a uno que lo duplica y se ubica de manera recurrente en el rango del 6–8%. Esto implica menor capacidad del aparato productivo local para generar empleo, mayor fragilidad laboral, aumento de la presión social y una carga fiscal creciente sobre un Estado provincial que ya muestra signos de agotamiento financiero.

Es claro que sin diversificación de la matriz productiva fueguina y mientras el modelo industrial tradicional entra en crisis impulsado por acciones del gobierno nacional que buscan desmanterlarlo, el consumo cae y la incertidumbre productiva se profundiza. Cada crisis deja un piso más alto de desocupación, y cada recuperación es más débil que la anterior.

Sin inversión real, previsibilidad productiva y políticas que generen puestos de trabajo concretos —no anuncios—, la provincia corre el riesgo de naturalizar un nivel de desocupación que erosiona su tejido social y compromete el futuro económico de la provincia.

 

 

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